La Columna de Araceli
Por Araceli Celaya
Mi estimado lector esta mañana de martes, amanecí sumamente molesta al darme cuenta de lo vulnerable que estamos los mexicanos con prácticas comerciales por demás abusivas y engañosas, donde no existen instituciones capaces de defendernos.
Y es que déjeme decirle a la ves que le prevengo sobre una situación que se viene dando en nuestro municipio y a nivel nacional, pero hoy le daré un ejemplo de un familiar directo de su servidora en relación a la adquisición de las famosas ollas Royal Prestige, que en este caso no voy a discutir la calidad del producto porque es indiscutible, pero lamentablemente lo que hay detrás de esta “compra” es simplemente una historia de terror para todo aquel se atreve a firmar un contrato de compra-venta.
Pues resulta que hace exactamente un año, uno de mis familiares adquirió uno de los paquetes que ofertaban en tan solo 14 mil pesos, y al cocinar sin aceite, vimos la forma en que se invirtiera en la salud de toda la familia, pero al paso de los meses y después de una serie de afectaciones crónicas de salud, donde ha impedido que el pago mensual de casi 700 pesos de haya dado en forma, si se cumplió con exactamente 12 mensualidades, las cuales hoy a 12 meses, en que se adquirieron esos “trastes”, no se reflejan en la cuenta neta del cliente y lo que hace mucho más grave la situación y la forma tan agresiva de aplicar intereses sobre interés, los cuales en ningún momento te lo advierten los mismos vendedores, la cuenta inicial ya aumento y ojo: a partir de este martes, entrará al Buró de crédito.
Ante este hecho, inicio una investigación en forma de sus servidora, sobre este hecho que esta afectado directamente la salud y después la economía de este familiar, que por cierto recibe diario alrededor de diez llamadas de amenazas, por parte de una financiera extranjera donde le dicen una y otra vez que la van a meter al “bote” si no les paga las ollas, hecho que en muchas ocasiones les ha dicho que nunca las utilizo, que se las acepten de regreso y que queden con un año de pago, el cual es de más 7 mil pesos, pero solo se ríen de esta propuesta y de nueva va la amedrentación en tono acusador: “Pago o Bote”.
Si usted al igual que Yo, no leyó las letras chiquitas y aceptó el contrato, déjeme decirle que no deje en ningún momento de pagarlas, porque ya esta “jodido” si tiene un retrazo, porque en ningún momento nos dijeron que nuestras “ollas” son financiadas por una empresa estadounidense, y el pago que usted hace, se convierte en dólares y se va al vecino País, por ello si usted cree que pago a tiempo por ejemplo el día 17 de cada mes, pues es un error, el traslado de nuestro dinero se lleva por lo menos cuatro días hábiles, y si no lo hizo considerando este hecho, ya genero intereses por retraso, las cuales hacen simplemente una “bola de nieve”.
Ahora en el caso concreto de Caborca, quienes desde hace algunos meses realizan la promoción de estos productos, creo yo que ignoran esta situación tan grave que ni la misma Profeco ni la Condusef, han podido entender, y han emprendido una investigación a fondo sobre las políticas tan desleales que tienen la empresa de procedencia extranjera, y que hasta la fecha nadie ha alertado a la comunidad sobre esta situación.
Por lo pronto, y sin hacerla mas larga esta columna, la realidad es que quienes adquirimos este producto no podemos negar la calidad del mismo, pero es mucho muy alto el costo de los mismos, y poco claro las formas en que se paga este producto, porque no hay nadie que de respuestas, sobre este hecho que ya se escucha esta afectando a muchas familias que nos dejamos ir con el “canto de las sirenas”…
Hasta la próxima…

















