Se suicidan indígenas por hambruna en Sierra Tarahumara, unos se ahorcan, otros se avientan al barranco de la sierra tarahumara.
Chihuahua, Chih.- Fernando Soto Montes, presidente de la asociación civil Santa María, organización católica que brinda apoyo a personas pobres, detalló que ante la terrible crisis de los tarahumaras se ha disparado el número de suicidios.
"Nos topamos con una señora que tenía a ocho niños, ninguno era su hijo, todos habían sido encargados por sus madres para ir en busca de trabajo. Eso fue en una comunidad, pero en toda la sierra es lo mismo", dijo Soto.
Los indígenas chihuahuenses son una raza proclive a quitarse la vida, incluso se han formado grupos entre el gobierno, universidades y sacerdotes para tratar de entender el fenómeno; sin embargo para los voluntarios la situación se agravó en 2011.
"No sabemos lo que está pasando, simplemente los hombres se paran en las barrancas y se arrojan, pensamos que es por la falta de comida".
Santa María de los Niños está realizando los trámites legales para recoger a cerca de 50 huérfanos que están en la sierra y llevarlos a su orfanato a fin de este año.
"Son muchos más, pero sólo podemos atender ese número, tratamos de traer a la ciudad a cuantos podamos, porque de otra forma es dejarlos a merced de la desnutrición y el frío", agrega Soto.
En lo alto de las serranías de Chihuahua, las barrancas han sido testigos mudos de una serie de tragedias impulsadas por la hambruna y por la pobreza, hay reportes en Chihuahua, de una alza en los suicidios de padres de familia raramuris, que se han abalanzado a lo profundo de las barrancas buscando en la muerte un sosiego al hambre y la podredumbre.
En febrero de este 2011, una intensa helada cayó sobre todo el estado, helando cosechas, el verano no fue más benévolo y una intensa sequía, la peor en años, se dejó venir sobre los 67 municipios del estado grande.
Sobre las orgullosas montañas y cerros de la sierra de Chihuahua, un manto dorado se ha extendió, un manto amarillento, se trata de las cosechas secas, cientos y cientos de hectáreas, que se quedaron esperando la lluvia que nunca llegó.
Para los tarahumaras que habitan la zona, esta fue una sentencia de muerte, que primero les llegó a los más pequeños de la familia y posteriormente a los jefes de familia.
Muchas familias emigraron a las ciudades en puñados, refugiándose en albergues y asentamientos indígenas y es común ver a niños desnutridos por las calles céntricas, con hojitas sudadas y arrugadas que dicen: A todas las personas generosas en el amor les pido comida por que en la sierra nos estamos muriendo de hambre, Matétera-bá que significa gracias.
Para las familias que se quedaron en la sierra, la vida es peor, una serie de desbarrancamientos se han presentado en la región, las víctimas: hombres padres de familia y mientras la Fiscalía de Chihuahua zona Occidente, no termina de determinar si son suicidios, los habitantes raramuris callan la verdad.
La desesperación por no tener que comer, por no conseguir empleo, el dolor por ver como los bebes sucumben a la muerte después de días de no tener que hachares a la boca, los lleva a un inminente suicidio.
El gobernador tarahumara del sentimiento indígena Pájaro Azul de la ciudad de Chihuahua Camilo Espino, explica que el hambre es mucha y que si aquí los indígenas viven con carencias y empobrecidos la realidad para los habitantes serranos es aún peor, por lo que no duda de la versión de los suicidios aunque apunta que no se trata de una práctica generalizada ni de una costumbre de su etnia.



















